miércoles, 8 de julio de 2020

Volviendo con fuerza



Hace poco más de un mes que volvimos a levantar la persiana de la librería tras el confinamiento. Con muchas precauciones y mucha incertidumbre pero también con muchas ganas de seguir trabajando.

Estamos ahora mismo inmersos en una vorágine de libros de vacaciones, lecturas de verano, novedades editoriales a tutiplen, agendas escolares para el curso que viene, nuevas colecciones de mochilas, de estuches, de carpetas... y por supuesto los libros de texto, los cuadernos y todo el material escolar.

2020 está resultando por ahora un año muy raro y muy difícil, pero nada nos va a quitar las ganas de seguir adelante. Por eso te invitamos a que nos visites y veas todas las cosas preciosas que hemos traído para empezar esta nueva etapa de la mejor manera:




sábado, 16 de mayo de 2020

Tierra. Eloy Moreno


Repito una vez más que no me gusta hacer críticas malas de los libros, porque lo que es malo para mí, a otra persona le puede encantar.
Así me ha ocurrido con éste libro: Tierra, de Eloy Moreno.

Acabo de terminar de leer este libro después de ver tan buenas críticas por todas partes.... y lo siento, pero ¡me ha decepcionado tanto!

Es que no me ha gustado nada, me ha parecido una sucesión de obviedades. Supuestamente es un libro que debería hacerte reflexionar sobre temas como el cambio climático, las Redes Sociales, la manipulación de los Medios de Comunicación.. pero todas las afirmaciones que se hacen son de perogrullo. No profundiza en los personajes, ni en las situaciones, Y encima me he imaginado el final muy pronto, antes de la mitad del libro . Lo he terminado más que nada por ver si me sorprendía.
Pero no.
En fin, como tantas veces me pasa, me creo muchas expectativas con un libro porque se habla mucho y bien de él, y luego se me queda en nada. Claro que venía de leer Cien años de soledad, y las comparaciones son odiosas. Pero en este caso es que no hay comparación posible. Por supuesto que lo sabía, el listón más alto no lo podía haber dejado.


lunes, 11 de mayo de 2020

Cien años de soledad. Gabriel García Márquez


Hoy he terminado de leer Cien años de soledad, que ha sido mi reto del mes de mayo (ahora tendré que buscarme otro).

Un libro tan famoso que siempre me ha dado muchísima pereza leer. Esto me pasa con todos los libros famosos, dicho sea de paso. Se habla tanto de ellos, que lejos de despertar mi curiosidad, me repelen.
Éste libro lo empecé por lo menos dos veces hace mucho tiempo y tuve que dejarlo por falta de concentración, porque no era el momento, o simplemente: porque no me enganchaba ni conectaba ni nada de nada.
Pero esta vez me propuse terminarlo y me alegro mucho de haberlo hecho, porque como ya he escrito en otra parte, me ha parecido una historia redonda, que gira y gira en círculos, como el ojo de un huracán, y al final desaparece como un agujero negro.
Yo creo que hay que leerla más de una vez, aunque solo sea para disfrutar de la belleza del lenguaje, las virguerías que hace Gabo con las palabras, o para repasar algunas partes, que son simplemente maravillosas.
Aunque las 32 guerras civiles me siguen pareciendo un tostón en medio de la historia. Pero claro, si quitas esa parte ya no serían cien años, se nos quedarían en 50. Y ya no es lo mismo 😉
Me despido de los Aurelianos, Arcadios Josés, Úrsulas, Amarantas, Melquiades, y Nigromantas...
Volveremos a encontrarnos algún día.

*Ediciones de Cien años de soledad, las hay a cientos o miles, pero hago mención especial a ésta, la de Random House, ilustrada por Luisa Rivera a doble página y con láminas troqueladas. Una maravilla de ejemplar. Así es un gustazo.

lunes, 13 de abril de 2020

Desempolvando reliquias


Ha llegado el momento de desempolvar y rescatar esos libros y tebeos viejunos que todavía guardamos en casa
.
¿Cuánto tiempo hace que no les echamos un ojo??


La cantidad de buenos recuerdos que me traen. Es imposible deshacerme de ellos. Algunos me los volvería a leer.

Esther y su mundo eran mis tebeos favoritos. Estaba enganchadísima. También a Gina y otros personajes dibujados por Purita Campos.

Que ha perdido un cassette, dice, jajajajajaja

¿Y éstos? de la editorial Bruguera. Eran grandes clásicos. Bueno, algunos más grandes que otros, jajajaja.


Cada tres o cuatro páginas venía un resumen en viñetas, tipo tebeo. Nos leíamos el tebeo y ya luego, si eso, nos leíamos lo demás, jajajaja
Una idea muy buena era poner a todos los personajes en el lomo del libro. Así ya sabías un poco el tipo de personajes que te ibas a encontrar.



¿Guardas alguna de estas reliquias en casa? ¿ O soy yo sola la loca?

jueves, 9 de abril de 2020

La librería de Monsieur Picquier. Marc Roger



Cuarto libro de la cuarentena

Este libro me atrajo por la portada y porque viene precedido de muy buenas críticas.  Se vende como "Una oda a los libros y las lecturas que nos hacen más felices"; "Un himno a la lectura, a los libros y al poder de las historias".

Pues no ha estado mal, pero tampoco me ha parecido para tanto. Esperaba descubrir más libros, que se hablara de más autores, y al final no ha sido así. 
Los capítulos son muy breves, lo que hace muy ágil la lectura convirtiéndola a veces en scketch. Tiene algunas escenas de humor, y casi puedes visualizarlas como capítulos de una comedia que te arranca alguna que otra sonrisa.

El libro cuenta la historia de Grègoire, un joven que no quiere estudiar y abandona el instituto para ponerse a trabajar como aprendiz en la cocina de una residencia de ancianos. La casualidad hace que un día tenga que llevar la comida a la habitación de monsieur Picquier, un anciano aquejado de parkinson que no sale de su cuarto.

Monsieur Picquier es un viejo librero que atesora 3.000 ejemplares de libros en su atestada habitación. Grègoire nunca ha sido gran amante de la lectura, pero a petición del anciano comenzará a leerle en voz alta algunos de aquellos libros, descubriendo que tiene gran talento para ello.  
A partir de ahí y siempre con la lectura de libros como hilo conductor, vivirán unas cuantas peripecias en la residencia.

El autor del libro,  el francés Marc Roger  ha recorrido todo el mundo leyendo en voz alta en teatros, escuelas y centros culturales. Esta es su primera novela.

Las Vencedoras. Laetitia Colombani


Quinto libro de la cuarentena.

Un libro pequeño en extensión (216 pág.) pero con inmenso contenido.

Gracias a él he conocido un poco más labor del Ejército de Salvación desde sus orígenes y sobre todo de la figura de Blanche Peyron, una de las protagonistas de esta historia, que fue entre otras muchas causas, la precursora de la creación del Palacio de la Mujer en 1926, institución que se ha mantenido hasta nuestros días como hogar para mujeres en grave riesgo de exclusión social.



Precisamente a este Palacio de la mujer llega como voluntaria Solène, la otra protagonista del libro, una abogada de 40 años en medio de una crisis existencial, cuyo psicólogo le recomienda que se embarque en una tarea de voluntariado como terapia para superar su depresión. 
Aunque al principio no es bien acogida entre las residentes, entre las que se encuentran inmigrantes africanas, exprostitutas, transexuales, ... poco a poco se irá ganando su confianza y llegará a contagiarse de las ganas de vivir de estas mujeres.

A través de las dos historias, la de Solène y la de Blanche, que transcurren con una distancia de 100 años, vemos cómo los problemas a los que se hacía frente hace un siglo, siguen siendo prácticamente los mismos en la actualidad.

En resumen, un libro que me ha gustado mucho y que nos habla principalmente de la fuerza de las mujeres de toda condición, de pérdidas, sufrimientos, bondad y sororidad. Y nos acerca especialmente y de forma vívida a la trágica existencia de esas personas invisibles para la sociedad con las que seguramente nos cruzamos cada día sin prestar mayor atención.
Muy recomendable.

Un poco de historia:



El Palacio de la Mujer está ubicado en la rue de Charonne, en la esquina de la calle Faidherbe, en el distrito 11 de Paris.
Este edificio fue construido en 1910, pocos años después de la demolición de un convento construido en el siglo XVII y ocupado hasta principios del XX por monjas dominicanas. Diseñado por los arquitectos Auguste Labussière y Célestin Longerey, el nuevo edificio está diseñado para alojar a hombres solteros en una situación financiera difícil.
Durante la Primera Guerra Mundial, se construyó un hospital militar y, desde 1918 a 1924, se instalaron allí las oficinas del Ministerio de Pensiones. Al final de una suscripción, el Ejército de Salvación compró el sitio e inauguró el Palacio de la Mujer en 1926. Más de 600 habitaciones, ubicadas en los cinco pisos, permiten alojar mujeres en situación precaria y en la planta baja espacios colectivos como el restaurante y la biblioteca están disponibles.
Incluido en el inventario adicional de monumentos históricos en 2003, el edificio está en proceso de renovación de 2006 a 2009. En particular, se encuentran elementos protegidos de la arquitectura de la Belle Époque, como decoraciones (vitrales, pinturas y pinturas). Cerámica) que adorna los espacios colectivos de la planta baja, pero también el vestíbulo, las escaleras, la fachada y el dosel interior.
El Palacio de la Mujer sigue siendo un establecimiento gestionado por el Ejército de Salvación. Además de lo que se puede observar desde el exterior (elementos y decoraciones de la fachada), el público en general tiene acceso al edificio y al techo de cristal solo en ocasiones, especialmente durante las jornadas de puertas abiertas. Información al +33 1 46 59 30 00.